
- La estética de los 80 no muere y, como prueba, estos zapatos regresan con fuerza a través de las pasarelas durante la temporada más esperada del año.
La moda de la década de los 80 es difícil de olvidar. Con grandes hombreras y una paleta colores que se negaba a ser ignorada, los zapatos pasaron a ser el medio para dar un toque de sofisticación al atuendo. Entre bailarinas, zapatos slingback y pumps, la estética se centraba en un calzado discreto, incluso andrógino en ocasiones, y que no competía con otros elementos, pues los diseños más escandalosos, al hablar de zapatos, en esos años eran de colores ―y generalmente eran el cierre de un total look―, o bien, con lunares y rayas.
La década de los 80 no solo dio a la moda grandes hombreras y una paleta de colores vivaz, sino que, inluso, trajo consigo diferentes modelos de zapatos que hoy hacen eco en el presente. Las últimas temporadas, la estética que no deja de verse, lleva a recordar el pasado y reinterpretarlo. Cuando se habla de calzado y los 80, se habla de diseños clásicos que pareciera nunca dejan de ser tendencia, un concepto que es todavía más claro en la moda de enero 2026, en donde muchos de estos zapatos regresan a ser protagonistas.
Zapatos de los años 80 que están en tendencia en enero 2026
Los años 80, una década exuberante y llena de lujo, trajo consigo un calzado clásico que, incluso después de tantos años, sigue estando vigente, pues estos modelos regresan en las tendencias de zapatos para enero 2025:
- Bailarinas
- Zapatos T-Bar
- Zapatos slingback
- Zapatos Oxford
- Zapatos pumps bicolor
Bailarinas
Traídas a la escena de la moda en los años 30, por diseñadores como Christian Dior, Elsa Schiaparelli e Yves Saint Laurent, las bailarinas rápidamente se convirtieron en un calzado que exudaba distinción. Durante los años 80, esta característica fue la que les valió un lugar privilegiado en las pasarelas y en los armarios de figuras como la Princesa Diana, transmitiendo elegancia, pero también comodidad. La firma estadounidense, Perry Ellis las presentó en color blanco en 1987 para acompañar un total look a tono, que consistió en un suéter ligero, falda midi con cinturón grueso, medias semitransparentes y chaqueta.
La reinvención ha sido una constante para las bailarinas durante las últimas temporadas. Algo que se pudo apreciar todavía más durante el desfile de Giambattista Valli, en donde este zapato siempre distinguido se presentó en rosa fucsia con un detalle de moño en la punta. Para acompañar, un conjunto (formado por una falda vaporosa y un crop top a juego) mostró el lado más romántico de este modelo que ya prueba, será relevante incluso en las futuras temporadas.
Zapatos slingback
Y hablando de calzados muy elegantes, los modelos slingback, es decir, aquellos destalonados con correa que recorre de tobillo a tobillo, fueron uno de los pilares que sostuvieron el uniforme laboral femenino de esa época. En 1987, con el power dressing en pleno apogeo, se necesitaba de un diseño cómodo pero todavía formal y claro, que no dejara de lado la sensualidad. Así, para su colección de temporada, Giorgio Armani eligió a los zapatos slingback para conjugar con un par de pantalones con pinzas, blusa en suave gris azulado y blazer de anchas hombreras.
Los zapatos slingback, en especial aquellos de tacón kitten, se han vuelto uno de los modelos favoritos de la generación Z. Aimee Lou Wood se decidió por unos para impactar en la alfombra roja de la MET Gala del año pasado, mientras que Sabrina Carpenter los ha lucido para una imagen off duty muy glamorosa.
Su naturaleza elegante se confirmó en las pasarelas de esta temporada, en donde estas zapatillas destalonadas fueron muy populares con marcas como Stella McCartney y Saint Laurent. Esta última firma decidió combinar los zapatos slingback con una blusa con detalle de moño en color blanco y una falda midi confeccionada en cuero negro.
Zapatos T-Bar
Tomar inspiración de décadas pasadas no es un concepto reciente. Y mientras que la moda ochentera dio al mundo una fusión entre opulencia, sensualidad y drama, lo cierto es que también recuperó muchos elementos de los años 20, como largos collares y los zapatos T-Bar. No obstante, en lugar de un tacón corto y una paleta de colores neutra, Givenchy, los vio a través de una lente más dinámica al decorarlos con lunares. Sin duda, la mejor manera para finalizar un look con vestido strapless con estampado polka dot y silueta peplum.
Hubo un tiempo en que los zapatos T-Bar eran vistos como obsoletos, un estilo apto solo para el guardarropas maduros ―apodados cariñosamente como “calzado de abuela”―. Pero en enero 2026, como resultado de la ola de calzados “ugly” y normcore, esta clase de propuestas, con historia, han sido muy bien aceptados, pues garantizan dar un toque sofisticado sin mucho esfuerzo al look. A modo de ejemplo, Mugler decidió darles un giro al mostrarlos con los dedos descubiertos y así elevar todavía más un abrigo de cuero en color negro.
Zapatos Oxford
A finales de los 80, el minimalismo que sería parte esencial de los próximos diez años comenzaba a hacer su aparición. Un estilo que se sirvió de complementos andróginos para hacerse notar. Tal es el caso de los zapatos Oxford; un artículo que en 1985 ya había sido presentado por Ralph Lauren con tacón, pero Helmut Lang y Yohji Yamamoto quisieron desdibujar las líneas de género en una versión prácticamente igual a la del armario masculino. Para hacerlo, se empleó un vestido de manga larga y cuello alto en el caso del diseñador austriaco, y en cuando al de origen japonés, se hizo con un top café, falda azul de apariencia satinada y chaleco largo cruzado en blanco.
Los zapatos Oxford hicieron su presencia en la colección Primavera-Verano 2026 de Miu Miu. Entre prendas que recuerdan a delantales de cocina, pantalones de pinzas y minivestidos, este calzado encontró una vez más el protagonismo, estableciéndose como una pieza clave para looks distinguidos que no temen a ser diferentes.
Zapatos pumps bicolor
El Chanel de los 80, es recordado por su visión de lujo extremo que lograba integrar las lecciones de la fundadora, como el amor por la joyería aperlada y el tweed. Concepto que también se tradujo a los zapatos bicolor, una pieza que Coco Chanel usaba con frecuencia, solo que ella, prefería un tacón bajo; y en 1982 (un año antes de la entrada de Karl Lagerfeld a la casa francesa), se vieron pumps de dos colores de la mano de un vestido blanco, blazer, guantes cortos, cinturones con cadenas doradas, y por supuesto, collares de perlas en cascada.
Los zapatos pumps siguen siendo parte del discurso visual de Chanel, pero en esta ocasión han encontrado una interpretación más audaz. Ya sea en verde menta y negro o con una punta blanca cuadrada. En el segundo caso, la casa francesa los mostró con un pantalón relajado y chaqueta corta a juego, ambos en tweed, denotando el poder que ejerce el par correcto de zapatos, una enseñanza que sigue siendo tan cierta como en los 80.
